16 may. 2014

PASO POR EL PROGRAMA "AL DÍA" (ONDA MEZQUITA TV).

   Los pies en la tierra, la cabeza fría, pero el corazón hirviendo. Esa es la mezcla explosiva que llevo en el cuerpo ante lo que ya ha superado mis expectativas iniciales con respecto a la novela, modestas, realistas, cautas, nada ilusas para no estrellarme. Aunque mi confianza y mi apuesta por ella subyace en todo este cúmulo de sentimientos desde un principio; de no ser así, no habría visto la luz.

   Un mes y medio en Amazon. Dentro del Top 100 de los más vendidos desde su primer día de vida. Quinientos ebooks vendidos, quinientos lectores potenciales que ya disponen de ella en sus lectores digitales para disfrutarla en un futuro, si es que no lo han hecho ya. Primeras reseñas muy positivas. Y primeros comentarios en Amazon entusiastas, alentadores, geniales.

   Este camino es muy largo y lleno de baches. No tengo prisa, quiero andarlo despacio, pero en firme, poco a poco, sola o respaldada por quienes tienen mayores recursos para ofrecerla en papel, aunque me consta que la veré vestida de celulosa, como ya dije en cierta ocasión, aunque termine por hacerle el traje yo misma.

   Ayer di un pasito más en su difusión, uno de tantos que, a priori, nunca se sabe si será de mayor o menor utilidad, pero ahí está, junto a mi agradecimiento profundo a quienes lo hicieron posible: mi intervención en directo en el programa de televisión "Al día", de Onda Mezquita TV, en Córdoba, presentando "Los colores de una vida gris" y "Ellas también viven".

   Aquí os dejo el enlace al vídeo de la grabación, por si os apetece acompañarme.


   Gracias por vuestra confianza y por vuestro apoyo.
   Seguimos caminando.




12 may. 2014

CONFESIONES EN VOZ ALTA.

   Me gusta controlar mi vida y lo que sucede en ella, elegir el cuándo y el cómo quiero que ocurra, hacerlo rodar a mi ritmo, aceptar la ayuda de los demás y agradecerla, pero siendo yo la que tome la última decisión. Me gusta planificar al detalle las empresas importantes que decido abordar en la vida y dejar un punto de locura improvisada a las causas menores que no condicionarán mi futuro en ningún sentido. Me gusta aprovechar el tiempo al máximo, encajarlo todo como un puzle para sacarle el mayor partido y detesto que me rompan los esquemas inútilmente. Me gusta la autonomía, la independencia, aunque el trabajo en equipo también me agrade en ciertas ocasiones, siempre y cuando las decisiones del mismo se tomen de forma consensuada y guiadas por intereses comunes. Me gusta ayudar sin esperar nada a cambio, pero detesto que se aprovechen de mí como si fuera un objeto al uso sin corazón. Acepto mis propios fracasos, pero no soporto la impotencia que me producen los mismos cuando estos se deben a la falta de una implicación ajena de la que dependo, por mucho que la comprenda.

   Sin embargo, he aprendido que hay cosas que ocurren cuando tienen que ocurrir, no cuando nosotros lo deseamos. Que suceden en función de las circunstancias y no en función de nuestra forma de ser y de actuar. Que hay situaciones sobrevenidas de cierta entidad que salen mejor cuando no las esperamos, cuando hemos dejado de planificarlas con tantísimo detalle. Que a veces se puede llegar a agradecer que alguna improvisación rompa esa cuadriculación perfecta de la mente, porque puede aportarnos relax suficiente para seguir trabajando después con más fuerzas. Que delegar en los demás y dejarnos llevar también puede ser una fuente de respiro al eximirnos a nosotros mismos de la responsabilidad completa del resultado final. Que no todo depende de nosotros, sino también de nuestras circunstancias, y que éstas pueden condicionarnos en mucha mayor medida de la deseada. Que cualquier persona o cualquier cosa puede dar un vuelco a nuestros proyectos en cualquier momento, para bien o para mal, y que debemos estar preparados para disfrutarlo o para capearlo como una mala tormenta sin dejarnos desmoronar.  

   Me resisto a dejar de ser como soy. Pero intento no obcecarme en ello y aprender día a día el funcionamiento de esta vida y, sobre todo, de la sociedad en cuyo seno nos ha tocado vivir.

   Equilibrio entre ambas cosas, esa es la clave a buscar. Y paciencia. Aunque me consta que de esta –en el fondo, en el fondo- tengo bastante más de lo que parece.

   ¡¡Buenos días y feliz lunes!! 

4 may. 2014

LECTURA CONJUNTA "LOS COLORES DE UNA VIDA GRIS".

   Tengo el inmenso placer de anunciaros que Laky, administradora del blog "Libros que hay que leer" y Lidia Casado, administradora del blog "Juntando más letras" han organizado una lectura conjunta de mi novela "LOS COLORES DE UNA VIDA GRIS". Sé que están inmersas en mil y un retos, con múltiples compromisos lectores a los que, sinceramente, no sé cómo son capaces de llegar, y aún así han tenido el detallazo de plantearme la posibilidad de organizarla para animaros, a much@s de vosotr@s, a acercaros a ella a lo largo del próximo mes y medio, tal vez dos. Ni que decir tengo que estoy tremendamente ilusionada y que esto no hace sino aumentar el respeto, la admiración y el cariño que siento hacia ellas y que ya viene desde la etapa de mis Relatos de Mujer. 

   Con la organización de esta lectura conjunta, se abre una nueva puerta para mí, la de los comentarios, la de las reseñas, la de las críticas constructivas que me van a permitir tomar aún más el pulso a las opiniones lectoras gracias a todo@s los que se decidan a participar. Hasta ahora he de reconocer que el balance de su primer mes de vida no puede ser más positivo: ha permanecido desde el primer día en el Top 100 de Amazon, superando todas mis expectativas con esta fenomenal acogida; pero por encima de los números están las palabras, las que he venido recibiendo de vuelta de aquellos que ya la han leído, incluso que la han devorado, podría decir, palabras vertidas en Amazon y en comentarios públicos y privados transmitidos a través face. Mi satisfacción es inmensa, porque no me canso de repetir que lo prioritario para mí es que la novela guste, sin más, y hasta ahora lo he venido consiguiendo (cruzaré los dedos porque las estadísticas no inviertan la tendencia marcada hasta ahora). 

   Hace unos días reflexionaba en voz alta, como tantas otras veces y volcaba en mi muro un pensamiento, o un deseo, mejor dicho: gozar de la posibilidad de poder dialogar con los lectores en torno a la novela, a sus personajes, a su trama, a los entresijos de la historia..., debatir sobre ella escuchando las consideraciones de unos y otros, que estoy convencida de que aportarían datos y repararían en detalles en los que ni yo misma me había fijado, y a la vez satisfacer la curiosidad de estos contestando a aquellas cuestiones que quisieran plantearme, porque ya sabemos que la lectura de una novela suele suscitar preguntas que van más allá de la ficción, pasando al plano de la realidad, al proceso de escritura, a la creación de los personajes, a los escenarios... Y todo ello voy a tener la oportunidad de hacerlo gracias al grupo de lectura que he creado en Facebook para que todos aquellos que lo deseéis podáis comentar -DESDE YA- cualquier aspecto de la novela en cualquier momento, no solo conmigo, sino con quienes le estén leyendo en ese momento o incluso la hayan leído ya. Creo que ésta es una forma de recobrar el verdadero sentido de lo que supone hacer una lectura conjunta, que no es otro que el de tener una puesta en común de lo que se lee para contrastar opiniones, percepciones, emociones suscitadas por la historia para hacer su lectura aún más enriquecedora si cabe. 

   Todos los detalles para participar los tenéis en cualquiera de los dos blogs, de los que os pongo enlace, donde además podréis apuntaros en cualquier momento a partir de este domingo día 4 de mayo. 

   Desde aquí os animo a acompañarnos en esta iniciativa que espero que disfrutemos al máximo. 

   Gracias por estar ahí y por vuestro apoyo en esta aventura literaria. 

   Hablamos.

   Un beso!!







1 may. 2014

MI SANT JORDI BLOGUERO LLEGÓ!!

   No sé cuánto tiempo llevo participando en esta iniciativa, a veces soy nefasta para calcularlo, será por aquello de que lo bueno me parece efímero y lo malo, infinito; pero sí puedo afirmar que lo hago desde el principio, desde que a Ana Kayena Gómez se le ocurriera la feliz idea de hermanarnos por Navidad y por el Día del libro en esta iniciativa tan bonita y de la que tanto disfruto. Y aquí sigo y seguiré, porque el contacto con esta blogosfera maravillosa que tanto me ha dado -y me sigue dando- no quiero perderla por nada del mundo, aunque el tiempo me venga corto y el estrés pulule a mi alrededor haciendo estragos e intentando darme miedo, como si fuera el mismísimo Fantasma de la Ópera. Tal vez no sepa que ha dado con un hueso duro de roer.

   Me apunté a esta edición de Sant Jordi nada más ser convocada, como si se fueran a terminar las sillas y temiera quedarme sentada en el suelo y me fui a la calle a buscar la novela que quería regalar; porque he de confesar que tengo un verdadero problema para desprenderme de alguno de mis libros: si me han gustado, quiero guardarlos como oro en paño; y si no me han gustado me da cargo de conciencia regalárselo a quien me toque, porque es como desearle que tenga una mala lectura como la tuve yo, aunque soy plenamente consciente de que para gustos... colores, y que el hecho de no haberla disfrutado yo no significa que no lo hagan los demás. Tal vez si supiera de antemano a quien va dirigida, podría decidir sobre tal cuestión, pero como es sorpresa...

   Así es que decidí buscar en estantería ajenas y, por esta vez, opté por elegir una novela negra a sabiendas de que es un género que gusta de forma mayoritaria -en esa intención perpetua de sacar a flote la sonrisa de mi destinatari@-, para enviarla junto a una rosa que había olvidado por completo que debía regalar también; por más que intento estirar el cerebro y la memoria como si fueran gomas elásticas, creo que estoy llegando al culmen de su resistencia, y empiezan a almacenar ciertas cosas en el trastero mental al que rara vez accedo si no es por una llamada de atención potente, como la que vi a través de face cuando alguien subió la imagen de su regalito envuelto y su rosa maravillosa preparada para salir. Entonces me hice con los trastos necesarios (al estilo Meg Creatore) para hacer una con mis manitas a base de fieltro, hilo y aguja, a modo de marcapáginas casero repletito de cariño. Y cuando ya creía tenerlo casi todo (a falta del detallito final que siempre envío en función de quien me toca), recibí el mail de Ana con el nombre de mi querida destinataria: Yolanda Rocha Moreno, mi querida Yolanda "Moreno Sister", mi madrecita del face (porque mira que me resulta tierna) a la que tengo un cariño especial por muchas cosas que no es cuestión de ponerme aquí a relacionar. Sentí que el corazón y la mente se aliaban contra mí listándome a la velocidad de la luz detalles de su vida y de sus gustos, de los que podría hacer uso para dedicarle un relato personalizado que le pudiera gustar. Así es que el envío fijado para el lunes se fue al traste, porque debía poner a funcionar el coco para que saliera algo decente a lo largo de la mañana siguiente, mientras los papeles del trabajo levantaban ambas manos diciéndome "¡¡estamos aquí, estamos aquí!!", sin que yo les prestara más atención de la justa. Su reacción y la ilusión con que acogido mi regalo han sido para mí como un atracón de chocolate, o tal vez mejor.

   Y tocó esperar para saber quién me regalaba a mí y qué libro venía de camino. Otras veces he indagado y jugado al descarte como el señor Holmes para adivinar de dónde procedería mi paquetito. Pero esta vez me dije que quería sorpresa absoluta. Y me la llevé. Primero, porque llegó a tiempo; y segundo, porque el nombre que encontré en el remite correspondía a otra bloguera a la que también tengo cariño, a una lectora excepcional, a una defensora a ultranza de la cultura en todas sus vertientes, a una amante de las letras con mayúsculas: mi querida salmantina, Sara Montero Dueñas, a la que también tengo cosas que agradecer, entre ellas que me tendiera su mano con los relatos o que anunciara mi intrusión en la novela a primeros de este mes, pero también que me descubriera una de las lecturas que más he disfrutado de las que he leído en este último tiempo: "La ciudad de los ojos grises", de Felix Modroño, que me envió como regalo adicional a la novela que había  ofrecido en una anterior edición del bloguero en la que también tuve la gran suerte de tocarle.

   En esta ocasión, mi paquete incluía una novela que pinta genial, "La curandera de Atenas" de Isabel Martín, junto a una rosa preciosa, hecha con esmero en punto de cruz. ¡Qué paciencia, si yo tuviera que sentarme a hacerla, tendría que luchar contra los pinchazos en el culo que me impiden estar sentada mucho rato para otros menesteres distintos al trabajo o a escribir! (bueno, vale, para bloguear y feisbuquear, reconozco que solo me pinchan unas cuantas, como una o dos, no más, jajaja). La rosa venía pegada sobre una cartulina negra. Sara dice que estaba concebida para actuar como marcapáginas, pero como ya es mía y puedo hacer con ella lo que quiera, he decidido ponerla en un marquito de fotos para que luzca bien, porque un trabajo así no puede quedar oculto entre las páginas de un libro, por muy amante de la literatura que pueda ser yo. Aquí os pongo la foto para que la disfrutéis, pero solo de vista, lo demás me lo reservo para mí, jajaja.



   Gracias, Yolanda, por emocionarte! 
   Gracias, Sara, por tus regalos! 
   Gracias Ana por quebrarte la cabeza y embarcarte en este embrollo con tila o sin ella! Yo ya te he dicho que si necesitas manos que te ayuden para próximas ediciones, te mando las mías cuando me las pidas; eso sí, devuélvemelas que tengo la fea costumbre de usarlas a diario :)

   Un beso para las tres!! Y a tod@s vosotr@s, hasta la proxima!! Espero que nos volvamos a encontrar!


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